Hace unos dias vi este spot de la DGT:
Casi me salta la lágrimilla, el nudo en el pecho se me apretó demasiado. El hecho de ir en moto casi todos los días y la idea de que cada vez iré más te hace sentir más cercano a este tipo de “problemas”. Por suerte o desgracia tengo bastante sensatez, pero sobre dos ruedas hay mucho factores externos difíciles de controlar. Escribo esto poco después de que casi me tiren al suelo, no es la primera vez que he visto como un coche se me echaba encima, pero casi siempre ha quedado en un susto arreglado con una maniobra controlada, una pitada, un frenazo pero esta vez me han tocado y aunque no me he caido me han sacado de mi trayectoria de un golpe y gracias a Dios yo no iba rápido y me han dado despacio.
Situación: Carrer de Sants, dos carriles en cada dirección, tráfico fluido por los 4 carriles, a mi derecha tres coches, enfrente de mi sitio para 2 coches más, detrás mio sitio para 1 coche justito. El primero de los 3 coches reduce la marcha para parar con los 4 intermitentes (ya le vale) por lo que yo sin cambiar de velocidad empiezo a pasarlos, y derrepente el segundo coche hace una maniobra rapidísma para meterse delante del coche que yo tenía detrás, lógicamente no me había visto y dado que no había mucho sitio lo ha hecho rápido. Me ha empujado bastante, me ha doblado el retrovisor (en cuanto me ha tocado he pitado pero no ha reaccionado) hasta tocarme el manillar y hacerme pasar sobre la doble linea que separa los dos sentidos. El semáforo de Rambla Brasil estaba en rojo así que hemos tenido 4 palabras.
Los que me conocen ya saben como soy cuando pierdo los papeles y cuando se me acelera el corazón (y os digo que reventaba un pulsometro). Por suerte el hombre, de unos 50 años, ha sido el primero en bajar la ventanilla, pedir perdón, suplicar clemencia (imagino que los que iba a salir por mi boca se apreciaba en mi cara) y argumentar que no me había visto por el punto ciego que hay en los retrovisores. Yo por mi parte he dicho media docena de improperios y le he dicho que tuviera más cuidado que casi me mata. Me creo que no me haya visto por el punto ciego porque se que existe, pero ni señalizó antes, con lo que yo hubiera estado al loro por si se me tiraba encima, ni debió perder mucho tiempo mirando el retrovisor. Que le vamos a hacer, ir en moto es más divertido y cómodo pero es más peligroso.
La situación es casi idéntica a la de este nuevo spot de la DGT. Al menos parece que la DGT quiere concienciar a los conductores de coches que no son los únicos en la calzada:
¡Cuidadín nenes!